Para preparar un gin tonic excelente no sólo es importante una buena ginebra etc.. en la receta primero se sirven los hielos en la copa, aproximadamente unos 5 o 6 (va a depender del tamaño de los mismos) y se mueven para enfriar las paredes de la copa. Si los hielos no estuvieran muy fríos (algo terrible) hay que quitar el agua que hayan desprendido (el secreto de todo cocktail).
Luego se sirve la ginebra, la cantidad va a depender del tipo de ginebra y del momento en el que se vaya a consumir, por ejemplo para tomarlo de aperitivo hay que echar unos 2 cl, si lo vamos a tomar después de una comida, mi recomendación es servir de 4 o 5 cl, nunca más, pues estamos antes un cocktail de trago largo, que debe ser suave.

Luego, se corta en vertical una rodaja grande de la cáscara del limón (incluido lo blanco pero evitando la pulpa) y se produce el momento más emocionante de la preparación, cuando con las manos muy limpias, se gira la piel del limón hacia los hielos, mientras vemos como cae el perfume a modo de rocío. Desechamos ese trozo de cáscara y cortamos finamente, con un cuchillo de punta, otro trozo de la piel del limón -en esta ocasión evitando la parte blanca que tiene un indeseable sabor amargo- y se lo añadimos a la copa. Removemos para que se impregne la ginebra con el perfume y con la cáscara que hemos añadido.
Después, servimos la tónica inclinando la copa, y deslizándola muy lentamente sobre el hielo para no perder las sutiles burbujas.
¡El Gin Tonic está listo!
Algunos consejos para preparar un gin tonic:
La ginebra: tiene que estar en el congelador antes de preparar el gin tonic. Para saber más sobre la ginebra consulta nuestro enlace a Wikipedia
La tónica: ha de estar en la nevera (importantísimo para la futura permanencia de la burbuja). Pasa saber más sobre la tónica consulta nuestro enlace a Wikipedia
El limón: Nunca hay que echarle limón exprimido ya que mata el gas carbónico de la tónica. El limón y la hoja del limonero han de ser muy frescos, esto es algo primordial a la hora de la conjunción de sabores. El secreto es coger tanto el limón como la hoja directamente del “Árbol de las Manzanas de oro” (como es conocido el limonero en la mitología griega) solo unos segundos antes de la elaboración. Como curiosidad, debemos saber que el origen de los primeros limoneros silvestres se sitúa precisamente en la India y en el archipiélago Indio-Malayo, no siendo hasta el S. II cuando se difundió por Europa Central a través de las expediciones de Alejandro Magno. El momento ideal para la madurez del limón es el inicio del invierno, cuando se encuentra aun algo verde, manteniendo una acidez fragante y penetrante. El tamaño ideal sería unos 6,5 cm de largo por 4,5 cm de diámetro aproximadamente. Para saber más sobre el limón consulta nuestro enlace a Wikipedia.
El hielo: El mejor hielo que podemos usar es uno que haya sido elaborado a partir de agua osmótica ya que es más pura y neutra, no obstante un buen hielo ozonizado (muchos de los clásicos que venden en bolsas lo son) puede servir. Un detalle que no se nos debe escapar, es guardar los hielos en el congelador en varias bolsas de plástico, con el fin de que no cojan desagradables aromas a alimentos y que, al ser servidos, estén exageradamente fríos (a partir de -25º C sería lo ideal).
La copa: Indudablemente, la copa elegida, si es personalizada mejor...
Acompañamientos:
Siempre en muy buena compañía...